Fue una de los símbolos de la Expo 92. Esta enorme esfera hizo más soportables las altas temperaturas de Sevilla a los más de 42 millones de visitantes. Esto, se consiguió a través de más de 500 "microaspersores" que expulsaban pequeñas gotas de agua (eran pequeñas gotas para no empapar a los visitantes que pasasen).

Tras la esfera, se encontraba un innovador proyecto de bioclimatización del espacio público. Se desarolló integramente en Sevilla y, en él trabajaron durante 3 años, un equipo formado por 15 personas. De este sistema de bioclimatización, formaron parte las primeras pergolas vegetales, las cuales hoy se siguen utilizando en algunas zonas de la ciudad como la estación de Santa Justa.

Por otra parte, las "torres frías" (que son símbolos de los 12 países que formaban entonces parte de la Unión Europea) cuyo sistema de enfriamiento, abrió nuevas líneas de investigación y se convirtió en modelo de construcción en edificios de todo el mundo. Las torres frías simplemente eran como una chimenea al revés, en las torres había aire frío que iba para abajo.


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Esfera Bioclimática


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Torres frías